Hoy, sencillamente, recomiendo leer esta página que es testimonio de alegría. No es necesario decir nada más.
martes, 11 de noviembre de 2025
jueves, 6 de noviembre de 2025
¿Cómo es que el cine sigue siendo igual que hace 20 años?
miércoles, 15 de octubre de 2025
Viviendo con Parkinson: una historia personal
Vivo con un diagnóstico de Parkinson desde hace unos dos años y medio. Los síntomas se me revelaron hace ahora cinco años cuando, en medio de las horribles restricciones a la libertad en la época de la pandemia, después de largos días trabajando delante del ordenador (aquel año impartíamos las clases en remoto a través de la pantalla y además estaba dedicado intensamente a la preparación de un congreso europeo, también en remoto), empezó a dolerme el brazo derecho con una fuerte contractura por encima del hombro. Parecía algo postural, por culpa de las largas horas sentado delante del ordenador. Luego continuó con un episodio en que, una mañana, me desperté con una terrible sensación de parálisis en la cara que se trasladó a un persistente dolor de cabeza que arrastro hasta hoy y que, felizmente, por fin parece que me lo están tratando con eficacia. No es momento ahora de lamentarse del infame periplo médico que me hizo pasar una ya fallecida médica de cabecera que, hasta ese momento, me había tratado con muy buena atención pero que se empeñó en que lo que me sucedía era fruto del estrés. Estrés tenía, por supuesto, pero sin duda había algo más detrás.
El periplo de alrededor de dos años y medio de dolor sin diagnóstico fue sin duda el tiempo más duro. Que tu cuerpo vaya fallando poco a poco (cada día te duele la cabeza sin remedio, un día tienes una extraña sensación de que el brazo se te queda paralizado cuando vas conduciendo el coche, otro día, meses después, el dolor pasa la pierna y a la punta de los dedos del pie, un día te das cuenta de que el brazo derecho no oscila cuando caminas…), sin respuesta, es una vivencia tremenda de incertidumbre. Un día, felizmente, una joven doctora sustituta por fin me envió a una consulta de neurología, donde pronto le dieron un nombre a lo que me pasaba, o a parte de lo que me pasaba. Curiosamente, la ciencia, que es básicamente un campo de poder donde se atribuyen etiquetas a diversos procesos, tiene desvinculado el diagnóstico de Parkinson del dolor de cabeza, a pesar de las múltiples evidencias (estas sí, evidencias) de que muchos pacientes sufrimos dolor de cabeza vinculado con la enfermedad. Lo que pasa es que no debe haber mucho interés en desarrollar fármacos sobre este tema, lo cual, como todos sabemos, es el motor principal de la investigación médica.
Pero bueno, vivir con Parkinson es toda una experiencia que, si te ha tocado vivirla, te impone importantes desafíos en tu vida. Sigo trabajando en la universidad. Estar en clase transmitiendo un mensaje y hablando en público demuestra ser una actividad que genera dopamina, y por tanto salud dentro de la enfermedad. Tengo un respeto enorme por los estudiantes a los que trato en la universidad, y encuentro que ellos me lo tienen a mí. Mientras esta combinación siga funcionando, intentaré seguir al pie del cañón. Pongo todo mi esfuerzo en ello.
Tras el diagnóstico es normal pasar por fases difíciles, aunque para mí las más difíciles fueron, como digo, las previas a ponerle un nombre a mi situación. A partir de ahí todo es luchar, seguir adelante, poner prioridades vitales, personales y también laborales. La vida cambia, la rutina pasa a incluir una serie de medicamentos que hay que tomar siempre, situaciones de ensayo y error, pero también se incluyen nuevos desafíos, darte cuenta de que lo que mejor te va es estar activo en todas las dimensiones de la vida. Tomás conciencia, por narices, de tu cuerpo, de sus capacidades y limitaciones. Valoras mucho más las cosas buenas que tiene la vida en este planeta… Seguimos.
jueves, 24 de abril de 2025
La evidencia científica (sic.)
Por influencia del inglés (los doctos en esa lengua sabrán de dónde les viene la expresión) leo y oigo cada vez con más profusión la expresión "evidencia científica". Según la RAE, evidencia es: "Certeza clara y manifiesta de la que no se puede dudar". Es decir, por lo que uno puede saber de ciencia, precisamente lo contrario de la ciencia que por definición siempre es duda, búsqueda, demostración, prueba, necesidad de ir más allá, cuestionamiento de lo que parece obvio...
Es, por tanto, mucho más adecuado decir "prueba científica" o "demostración científica". De hecho, así lo hace la propia wikipedia: donde en inglés la entrada es "Scientific evidence", en español es "Prueba científica" donde, por cierto, se explica muy claramente el falso amigo:
"La prueba científica no es una evidencia. En inglés la palabra correspondiente a "prueba" es "evidence", lo que ha llevado a muchos hispanohablantes a utilizar la palabra "evidencia" en el sentido de "prueba". Este error tan habitual es un falso amigo. La palabra inglesa "evidence" se traduce como "prueba" y la palabra española "evidencia" se traduce e inglés como "obviousness" (aquello que es "obvious", es decir, "evidente").
La evidencia es un conocimiento que para ser validado no necesita ni de ninguna observación empírica ni de ninguna demostración racional. Es aquel conocimiento que se legitima a sí mismo porque él mismo constituye para todo ser racional, y de manera inmediata, su propio criterio de verdad. La prueba científica, en cambio, no es de ninguna manera evidente sino que se apoya en la observación de uno o más datos empíricos."
Por tanto, "prueba científica" mucho mejor. En el medio queda la "demostración científica", que tiene un poquito de evidencia y un poquito de prueba. Así lo señala la RAE: mientras que en su acepción número 4 nos dice "Prueba de algo, partiendo de verdades universales y evidentes", en la 5 es "Comprobación, por hechos ciertos o experimentos repetidos, de un principio o de una teoría". Yo creo que es más potente como sinónimo de "prueba" y, por tanto, también sería adecuado utilizarlo.
miércoles, 9 de abril de 2025
La "novedad"
miércoles, 2 de abril de 2025
La politización de la inmigración en España (2025)
No cabe duda de que la cuestión de la inmigración en Europa está actualmente en el centro de la agenda política, afectando directamente a las estrategias discursivas y electorales de todos los actores que se desenvuelven en el campo político. Durante décadas se procuró establecer "muros de contención" a la politización de la cuestión, como así ha ocurrido en España, con el fin de evitar, entre otros aspectos, situaciones de choque y de conflicto entre las poblaciones autóctonas y los recién (y no tan recién) llegados. Hoy las sociedades europeas son ampliamente multiculturales -y no es una crítica ni una celebración sino básicamente la constatación de un hecho- y esto está dando lugar a la emergencia de acciones y reacciones identitarias de diverso tipo que vuelven a poner sobre la mesa la cuestión de la inmigración en el terreno electoral, en el debate político nacional y europeo y en el escenario mediático.
Hace muchos años, en 2013, publicamos en un libro colectivo "Actores y demandas en España: análisis de un inicio de siglo convulso" un análisis que, leído a día de hoy, me parece que resulta muy certero de las estrategias seguidas y los riesgos posibles referentes a la politización de la inmigración. Creo que está más de actualidad que nunca y por eso creo que conviene rescatarlo. Se puede leer aquí:
También tiene un estrecho vínculo con el análisis nuestro artículo de 2019: Ferrás Murcia, M., & Martín Pérez, A. (2019). Asociaciones de inmigrantes y participación política como sociedad civil: un estudio de caso en Barcelona. Migraciones. Publicación Del Instituto Universitario De Estudios Sobre Migraciones, (46), 179–204. https://doi.org/10.14422/mig.i46.y2019.007
jueves, 27 de marzo de 2025
Deriva belicista en Europa
Los países de Europa occidental... bueno, más que los países, buena parte de los gobiernos de los países de Europa occidental, acompañados o acompañando a las autoridades no electas de las instituciones de la Unión Europea, junto con los principales medios de comunicación mainstream, se han embarcado en los últimos tiempos en una narrativa o discurso belicista inaudito en la historia de las últimas décadas en Europa. Quienes creíamos haber crecido en sociedades democráticas, que someten al juicio de la razón y al control del ejercicio del poder a las instituciones estatales, en un juego recíproco de legitimación del poder político y reconocimiento y ejercicio efectivo de derechos de ciudadanía, nos encontramos ante un escenario inaudito. En el caso de España, aparentemente, el Gobierno ni siquiera plantea pasar sus decisiones por el voto, obligado, de las decisiones de gasto a través de la ley -una de las principales obligaciones constitucionales del Gobierno- de presupuestos generales del Estado. Creo que es momento en que, si realmente vivimos en las sociedades democráticas en las que creíamos vivir, en las que el ejercicio de la libertad sea real y el reconocimiento de nuestros derechos de ciudadanía efectivo, estas afloren para controlar la deriva de poderes descontrolados ante los que nos estamos encontrando. Las alternativas en el mercado político no son muy halagüeñas, por eso creo que la solución está en la sociedad, que pueda demostrar de una vez su autonomía y su capacidad de acción como sociedades democráticas. El escenario es muy preocupante. Si no lo remediamos, creo que vamos directos al desastre.